Falsos mitos dentales que no debes creer

Son muchos los mitos dentales y remedios caseros que llegan a nuestros oídos por boca de amigos y conocidos o que leemos en páginas de Internet. Sin embargo muchos de ellos no son ciertos y pueden causar problemas a nuestra salud bucodental. Por todo ello, desde el Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Valencia (ICOEV), explicamos porqué no debemos creerlos y os aclaramos la realidad al respecto.

1– Las caries de los dientes de leche no afectan a los definitivos. Falsa creencia que ha sido responsable de graves problemas en la dentición definitiva.  La caries del diente de leche necesita ser tratada lo antes posible.

2.- Las caries siempre duelen. Falso. Una caries puede estar presente en un diente, principalmente en el esmalte, sin que el paciente sienta dolor alguno. Así mismo, si la caries llega a la zona de dentina y el diente pierde la vitalidad de su nervio, puede no notar ningún tipo de dolor. El dolor se inicia cuando la infección se extiende a la dentina en contacto con bebidas frías o calientes o azucares. Si la infección llega el nervio, puede infectarse y el dolor aumenta. Las revisiones periódicas son la mejor herramienta para detectar a tiempo una caries.

3- El embarazo ocasiona pérdida de dientes en la madre por falta de calcio. Falso mito, durante el embarazo la alteración hormonal produce cambios en las encías aumentando el depósito de bacterias. Tienen un mayor riesgo de gingivitis y caries. Por eso las embarazadas necesitan extremar su higiene dental y acudir a revisión con el dentista durante el embarazo.

4-Mascar chicle sustituye el cepillado. Falso mito muy extendido. Contribuye a generar más saliva y mejorar el PH pero en ningún caso puede sustituir a la seda dental, al cepillo interdental y al cepillo de dientes.

5-El bicarbonato es bueno para blanquear los dientes. Aunque antiguamente se utilizaba como blanqueante no es recomendable ya que es muy abrasivo y ocasiona daños al esmalte. Los blanqueamientos dentales deben realizarse sólo por un dentista.falsos mitos

6-Los colutorios no manchan los dientes. En principio los enjuagues bucales no deberían manchar los dientes ahora bien, aquellos que contienen clorexidina sí manchan las piezas dentales si usan de forma continua. Su tiempo de uso debe ser marcado por el odontólogo.

 7.-Con enjuagarse la boca es suficiente. Falso. El enjuague es un método complementario para mejorar la higiene dental pero en ningún caso es sustitutivo de un cepillado o el uso del hilo dental.

8-Las obturaciones de amalgama (empastes con mercurio) son tóxicos. Esto es falso. Las principales organizaciones dentales del mundo (Federación Dental Internacional, Asociación Dental Americana, Consejo General de Dentistas. etc) consideran estas obturaciones seguras, resistentes, y de larga duración.

9-Los dientes son los responsables del mal aliento. Esto es falso a medias ya que el mal aliento aparece por falta de higiene dental y acumulación de restos y bacterias. En ocasiones tiene su origen en problemas gastrointestinales.

10-Las muelas del juicio deben extraerse siempre. Solo deben extraerse cuándo su posición y desarrollo causen infecciones o problemas para el resto de los dientes. Cada caso debe ser evaluado por un odontólogo.

11-La aspirina sobre la muela elimina el dolor. Falso. Es una antigua creencia que causaba serios problemas en las encías.  Hoy en día el AAS se utiliza para otras dolencias.

12-Los dientes con fundas dentales son inmunes a la caries.  Falso. La falta de higiene produce caries debajo de las fundas muy difíciles de detectar.

13-Los implantes son para toda la vida.  Nada es para siempre. Nuevamente la falta de higiene dental, la acumulación de bacterias y la propia fisiología del paciente afectan mucho a su duración.

14.-Las limpiezas dentales estropean o rayan los dientes. Falso. La limpieza dental sirve para eliminar la placa y el sarro que se deposita en los dientes y por tanto evitar futuras patologías, como la periodontitis, también conocida coloquialmente como “piorrea”. Es recomendable al menos una limpieza al año.

15.- Los cepillos duros limpian mejor que los blandos. Falso. Todos los cepillos cumplen su función de higiene de igual forma, y está demostrado que los cepillos duros pueden provocar heridas en la encía del paciente.

16.-Si se tiene “piorrea” se pierden todos los dientes. Falso. La periodontitis o piorrea puede desencadenar la pérdida de algunas piezas dentales pero sólo en el caso de que no se trate o que la enfermedad se encuentre en un estadio muy desarrollado.

17-Las dentaduras postizas son para toda la vida.  Falso. Los materiales deben ser sustituidos por su desgaste y contaminación. Los tejidos gingivales evolucionan con el paso de los años por lo que la rigidez de la prótesis puede generar molestias, razón por la que debe ser revisada o sustituida en la clínica.

18-Los protésicos dentales pueden atender clínicamente a pacientes. Falso. El protésico dental también conocido como dentist-428649_640‘mecánico dentista’ fabrica la prótesis prescrita por el dentista y el dentista es el único capacitado formativa y legalmente para trabajar sobre la boca del paciente. Son profesiones que se complementan pero no se solapan ya que el protésico en ningún caso puede tener contacto clínico con el paciente puesto que constituiría un delito penal de intrusismo.

¿QUE CUIDADOS NECESITA UN IMPLANTE DENTAL?

Los tratamientos con prótesis sobre implantes han aumentado exponencialmente en los últimos años por las mejoras que aportan a la calidad de vida del paciente. Sin embargo, a pesar de las ventajas de estos tratamientos, también hay casos en los que el implante puede fracasar, es decir, que el implante pierda su unión al hueso y se suelte.

La causa más común que ocasiona el fracaso de un implante es la periimplantitis y puede producirse por una inadecuada higiene oral o por una excesiva fuerza masticatoria sobre los implantes.

Según destaca el vocal científico del Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Valencia (ICOEV), alrededor del diente y por falte de higiene, puede producirse una periodontitis que puede llevar a la pérdida del diente. De igual manera, la mala higiene alrededor de los implantes conlleva un proceso denominado periimplantitis en el que se produce una pérdida del hueso que sustenta el implante con la consiguiente pérdida del mismo a corto plazo.  De ello se deriva que las medidas higiénicas a tomar para el mantenimiento de las prótesis, ya sean fijas o removibles, o de los tejidos blandos periimplantarios sean fundamentales para predecir un buen resultado.

Tras la cirugía para la colocación de los implantes (primera fase de un tratamiento de implantología), se recuerda que es importante realizar enjuagues con clorhexidina para eliminar posibles bacterias dado que no se puede realizar cepillado correcto de la zona.

Tras la retirada de los puntos a los 7-15 días se pueden reanudar las medidas de higiene habituales (cepillado convencional) durante los tres o cuatro meses que dura la fase de oseointegración (unión estable entre el hueso y el implante). En ese sentido cabe reseñar que, en algunos casos, el mismo día de la cirugía se puede poner una prótesis provisional.

A partir de la fase protésica (segunda parte del tratamiento de Implantología) deben introducirse las siguientes técnicas de cepillado:

Cepillado convencional: Como mínimo cada 12 horas debe realizarse un cepillado de la boca con especial dedicación a la zona de la prótesis en su unión con la encía.

Higiene con cepillo interproximal: En el caso de prótesis fija (que no se puede retirar) se recomienda el uso de cepillos interproximales y sedas en los espacios entre implante-implante y diente-implante (elegir tamaño más grande o más pequeño en función del espacio existente y la recomendación de su dentista). En caso de que la prótesis sea removible (se pueda quitar) habrá que limpiar por un lado la prótesis con los cepillos específicos para éstas y por otro lado cepillar las barras o anclajes unidos a los implantes y que sirven de sujeción a la prótesis. En el caso de las barras hay que prestar especial atención al espacio entre la barra y la encía, para evitar la inflamación de ésta.  Cabe reseñar que la no retirada de la placa bacteriana de la parte de la encía que rodea los implantes pondrá en peligro la durabilidad o éxito del tratamiento con implantes debido a la pérdida de éstos.

Finalmente se recuerda que resulta imprescindible realizar las visitas periódicas programadas por el dentista para que éste revise si están llevando a cabo correctamente las medidas de higiene, para controlar el estado del hueso alrededor de los implantes, así como revisar o cambiar los componentes tipo tornillos o aditamentos de la prótesis.

10 Consejos que no debes olvidar si quieres hacerte un blanqueamiento dental

Una de las primeras cosas que observas cuando conoces a alguien es su boca. Una imagen de una sonrisa blanca siempre produce mejor impresión que una que no lo sea tanto. Así, en los últimos años, se ha incrementado el número de servicios demandados a los profesionales de la Odontología en temas de blanqueamiento dental. Pero, ¿sabemos qué es? ¿Cómo se hace? ¿Qué peligros evitar o qué cuidados hemos de tener?

He aquí diez consejos fundamentales antes, durante y después del blanqueamiento:

1.- Un blanqueamiento dental es un tratamiento odontológico, no es un tratamiento meramente estético que se puede hacer en cualquier lugar. Es decir, es un tratamiento por el que puedes modificar el color de los dientes haciéndolos más claros que debe ser efectuado por un dentista colegiado que será quien diga los requisitos previos de salud que debemos cumplir.

2.- El odontólogo será el que seleccione la técnica utilizar: tratamiento en la consulta o domiciliario, en casa, autoaplicándose blanqueadores, pero siempre bajo el control estricto por parte del dentista. Podrá visitar al especialista cada semana, cada quince días, etc., dependerá del caso.

3.- El profesional nos debe hacer un diagnóstico previo. Debe ser una persona que controle que todo funcione correctamente, que no hay peligro ni para las encías, ni para los tejidos blandos, ni para los dientes. Debe ser el que compruebe que todo se hace adecuadamente, que no se está utilizando demasiado producto y que monitorice y siga el tratamiento de forma directa.

4.- Normalmente, no es doloroso. Es posible que en algún paciente con sensibilidad extrema pueda sentir dolor, pero se produce como la sensibilidad a un helado o a una bebida muy fría. Además, sabiéndolo se puede pretratar para que no suceda o controlarlo para evitar que vaya a más o que llegue a ser molesto. Habitualmente es momentáneo y se soluciona de forma espontánea. En ocasiones es necesario hacer algún tipo de medida ya sea referente a modificar la pauta de tratamiento o utilizar colutorios o pastas dentífricas que colaboren en hacer que la sensibilidad se atenúe y llegue a desaparecer.

5.- Si el blanqueamiento se efectúa de forma correcta siguiendo las instrucciones del dentista, se emplea un producto seguro, con una regulación sanitaria, vendido por empresas adecuadas, no es peligroso, es decir, no se daña el esmalte si se administra correctamente.

6.- Internet es el caballo de batalla de los profesionales. Está prohibido por ley vender directamente online a los pacientes productos blanqueadores. Si se hace desde una web en España o lo vende un comercio español es un delito, aunque se pueden comprar en el extranjero con el riesgo para la salud que supone. Y, además, todo blanqueamiento realizado en un lugar no autorizado (es decir, un lugar que no sea una clínica odontológica) puede tener graves consecuencias para nuestra boca. Se podrían dañar todos los dientes de forma severa.

7.- Uno de los principales factores que hace oscurecer el color de los dientes es el paso del tiempo. Si se blanquea un diente, con el tiempo volverá a oscurecerse (no como al estado inicial pero sí se oscurecerá). Para que ese grado de blanqueamiento perdure en el tiempo se deberán tomar medidas de mantenimiento, incluso, con el tiempo, algún retratamiento.

8.- Por otra parte, hay alimentos y bebidas que influyen en el color de los dientes antes, durante y después del blanqueamiento pero realmente lo que más influye son tomar medidas higiénicas inadecuadas. Debemos evitar bebidas que manchen y si no es posible realizar un buen cepillado tras la ingesta, así como controlar las dietas con alimentos con mucho colorante.

9.- También debemos evitar fumar. Pero si fumas, el blanqueamiento puede ser mucho menos eficaz. En las personas que fuman o mascan tabaco, combinado con una mala higiene bucal, es más fácil que el diente se oscurezca. Este tipo de oscurecimiento es menos importante que el que se produce a otro tipo de factores ya que éste es a nivel externo. Los colores graves de los dientes van asociados con factores que oscurecen el diente desde dentro, tipo enfermedades, toma de medicación, problemas dentales que hacen que el diente modifique el color de una forma más severa…

10.- Y un último mito que debemos desterrar trata sobre las pastas de dientes blanqueadoras. No hay pastas de dientes blanqueadoras, simplemente devuelven el diente a su color original pero no llegan a blanquear. Las pastas realmente blanqueadoras no se pueden comprar en farmacias, en grandes superficies o por Internet porque son productos blanqueadores en forma de pasta y sí que pueden llegar a blanquear pero debe ser un dentista quien los facilite y explique la forma de manejo.

En definitiva, hoy por hoy en las farmacias sólo se pueden dispensar dentífricos blanqueadores cuyo contenido en péroxido de hidrógeno no supere una concentración del 0,1%  (o de peróxido de carbamida del 0,3%).

No obstante, sí que se pueden comercializar otros dentífricos destinados a intentar devolver al diente su color original y ayudar a disminuir el tono amarillento que con el paso del tiempo pueden adquirir algunos de ellos; así como con la finalidad de contribuir a favorecer la eliminación de manchas superficiales sobre los dientes y a prevenir su formación.

Tanto los primeros como los segundos son un complemento adecuado durante la puesta en práctica de un tratamiento blanqueador siempre indicado y supervisado por el odonto-estomatólogo. En ese sentido cabe recordar que los productos realmente blanqueadores (concentraciones superiores al 0,1% de peróxido de hidrógeno y 0,3% de peróxido de carbamida) sólo pueden ser dispensados por el dentista en su consulta o indicados por el mismo para su empleo de forma domiciliaria.